¿Por qué la epidemia de cáncer entre los trabajadores de la Zona Cero?

¿Por qué la epidemia de cáncer entre los trabajadores de la Zona Cero?

Fuente:abc,01/08/2014 03:07 pm



javier ansorena

ABC analiza con el responsable médico del hospital Mount Sinai el alarmante número de casos de cáncer entre las personas expuestas a la nube tóxica tras el derrumbe de las Torres Gemelas




El 11 de septiembre de 2001 Nueva York amanecía con un cielo azul puro, brillante. Tras los atentados terroristas, el derrumbe de las Torres Gemelas sumergió al World Trade Center en una nube de ceniza.

El gris que cubría el sur de Manhattan, también el cuerpo de los supervivientes y de los cuerpos de rescate, era el de dos edificios pulverizados: cemento, metales, plásticos, vidrios, cables, ordenadores. La explosión del combustible que iba en los aviones estrellados contra las torres provocó además incendios que perduraron tres meses en los escombros de la Zona Cero.


«Todos esos materiales fueron la fórmula para una enorme nube de material tóxico», explica a ‘ABC’ Michael Crane, director médico del programa especializado de atención a las víctimas del World Trade Center en el hospital Mount Sinai. «No sabemos el contenido exacto de esa nube de polvo, pero sí de lo que se posó en el suelo, y había muchos materiales que entendemos que son carcinógenos», prosigue.

Miles de personas estuvieron expuestas a ese «caldero de bruja real, sopa de material tóxico», como lo definió en 2011 el doctor Philip Landrigan, también de Mount Sinai. «El polvo de cemento tiene un pH de entre 10 y 11, lo que equivale a inhalar líquido para desatascar tuberías». Entre ellos había supervivientes de los ataques, vecinos, policías, bomberos, personal médico. En los meses y años siguientes a los ataques, se les unieron los trabajadores en la reconstrucción de la Zona Cero.

«Los primeros en acudir tras los ataques no tenían protección respiratoria. Literalmente respiraron y se tragaron esa nube tóxica», explica ahora Crane. Los efectos fueron inmediatos: dolores de pecho, tos persistente, reflujo e irritación gastrointestinal, indigestión… Con los años, la factura de los ataques del 11-S cada vez es más costosa. Según el último recuento en Mount Sinai, el cáncer afecta a 1.655 de los policías, obreros, voluntarios y funcionarios que colaboraron en la reconstrucción de la Zona Cero. A ellos se suman los 863 bomberos y técnicos de emergencias que también sufren la enfermedad y que reciben tratamiento en un programa de salud distinto. El total suma 2.518 casos, más del doble e los que se registraban el años pasado, 1.140.

A la ciencia médica le faltan muchas respuestas sobre el funcionamiento del cáncer, y el caso de las víctimas del 11-S no es una excepción. El doctor Crane reconoce que no es posible establecer una causa directa entre la exposición a la nube tóxica y los casos de cáncer. También concede que hay más posibilidades de diagnosticar y tratar la enfermedad con las personas que acuden con frecuencia al hospital y a realizar chequeos, como ocurre con los trabajadores de la Zona Cero.

Pero no niega que hay signos que indican que podría haber una relación. Los cánceres más habituales en los pacientes de su programa médico –próstata, tiroides, leucemia y mieloma múltiple- tienen que ver con la exposición a la nube tóxica. «Por ejemplo, los estudios de medicina ocupacional muestran que una exposición fuerte a la benzina se relaciona con la leucemia», explica.
También asegura que ha visto cánceres, por ejemplo de próstata, «que nunca había visto en gente tan joven» o «con sarcomas muy poco habituales».

La atención médica en el hospital Mount Sinai y en otros centros médicos para los trabajadores de la Zona Cero es gratuita, gracias a una aportación del Gobierno Federal. Los afectados, además, pueden reclamar compensaciones para sus casos de cáncer. Hasta el momento, el Fondo de Compensación a las Víctimas del 11-S ha recibido 1.145 reclamaciones, de las cuales ya han sido aprobadas 881, con un monto total de 50,5 millones de dólares.

El plazo para realizar esas reclamaciones acaba este mes de octubre. Sin embargo, el doctor Crane teme que muchos casos nuevos de cáncer aparezcan en los próximos años. «Por ejemplo, los que tienen que ver con la exposición a asbestos, que se relaciona con el cáncer de pulmón. Puede tardar cerca de 20 años en aparecer», asegura, y confía que el Gobierno extienda los planes de atención médica y de compensación.

Además del cáncer, Crane recuerda que hay mucha gente con dolencias pulmonares crónicas, «su vida es una miseria», reconoce. ¿Se podría haber evitado un impacto tan grande? «El día de los ataques es imposible que los equipos de rescate llevaran equipos de protección, la exposición a la nube tóxica era inevitable. Pero tres o cuatro días después, tendría que haber habido más personal con respiradores», dice Crane, que cita estudios que muestran que el uso de equipos protectores rebaja en un 50% las dolencias en el aparato respiratorio. «Hubiera sido muy valioso», lamenta.

Jean Jaurès, socialista y humanista



 






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