La noche es noche

La noche es noche

Fuente:Zócalo,19/09/2017 09:02 am

Por Dalia Reyes

Mamá se queda tranquila mientras no se haga de noche. Dice que el problema es la penumbra, como si esa oscuridad cobrara vida y anduviera engatusando almas buenas por doquier.

Tratándose de jovencitas y jovencitos, mantuvo la candidez de su postura respecto de las horas reloj, de manera que mientras el sol estuviera a la vista, no pasó por su cabeza que pudieran cometer actos de baja moral.

La noche, creo yo, ha sido vilipendiada sin argumentos firmes. Usted y yo sabemos que ni ella invita al pecado ni el día es inocente de hacerlo; así las cosas, es claro cómo se le victimiza por dos delitos ubicados en extremos opuestos: Ser libre en exceso o ser víctima del miedo.

Dejaré el tema del libertinaje para otro artículo porque implica reflexiones sociales, sicológicas y filosóficas que no van a tener cabida en 350 palabras. Hablaremos del miedo que se le adjudica a la noche y su oscuridad, así como a los espejismos de luna mejor conocidos como fantasmas y aparecidos.

La noche viene a nosotros con la candidez de mi madre: Nos muestra sin ambages sus tesoros, nos arropa, nos aleja momentáneamente de la prisa convirtiéndose en una esperanza cuya fehaciente realidad se verá ocho horas adelante. Con todo y eso, la vox populi y más de una investigación social, la han acusado de atemorizar a las personas.

Hay dos tipos de personas que se enfrentan a la noche: Los citadinos y los campesinos. Los primeros no le temen porque han extendido sus ansiedades a deshoras y, simple y sencillamente, la ignoran durante sus apresurados traslados. Los campesinos, quienes aprenden de ella y la respetan, tampoco le tienen miedo.

Todavía están en pleno las estrellas cuando los hombres salen de sus casas y empiezan a subir los cerros, ya para buscar leña, ya para encaminar ganado. A menudo, los traslados de enseres o de urgencias se hacen a caballo por cañones y brechas en tanto la luna les proyecta sombras propositivas e inquietas; más allá de don Chuyito –a quien dicen que le dio diabetes por un susto- la gente del campo no considera a la noche su enemiga.

La inocencia de mi madre no va a cambiar; el supuesto miedo a lo nocturno sí está destinado a morir, no por un ciclo natural, sino porque su belleza ahora pasa inadvertida. 



Le puede interesar:

TIEMPO COMPLETO

 






La conversación

Enviar Comentario


 
0
Comentarios
 
X


Agregar comentario nuevo



*NOTA: Su correo no será publicado.
Obtener una
nueva imagen
 


Enviar a un amigo



X
+ Agregar otro destinatario
Puedes agregar hasta 10


Obtener una
nueva imagen
 

Los más enviados





Twitter en vivo









X bienvenido_login.png

X bienvenido_login.png


Ingresar a mi cuenta