El `río` de lo laboral...

 

DESARROLLO PERSONAL
El `río` de lo laboral...
Por Cristina Mejías

El trabajo es como un río. Nunca deja de fluir. Usted está en plena corriente, y el agua está subiendo. ¿Qué hacer?

Cada día que pasa, todos experimentamos el río: el trabajo, las exigencias, el flujo implacable. Piénselo. ¿Cuál fue la última vez que se fue a su casa después de trabajar sin que le quedaran tareas pendientes que no alcanzó a terminar? ¿Nunca?

Si no tiene cuidado…

…ese río sin fin lo ahogará… …y usted se volverá menos eficaz como líder y como colaborador individual.

Créase o no, allá por las décadas de 1970 y 1980 era muy normal para muchos empleados irse a su casa por la noche sin dejar tareas pendientes. Las interminables exigencias y expectativas que hoy en día nos acucian a todos de lunes a lunes recalan más que nada en la gerencia, en especial la plana mayor.

Hoy no es así. La mayoría de nosotros nos encontramos en medio de un río ininterrumpido de oportunidades y expectativas de hacer más, proveer más, generar más. Y eso es bueno, porque si el río detuviera su corriente demasiado tiempo nos encontraríamos sin empleo.

Pero el exceso de algo bueno puede llegar a abrumarnos. El agua, muchas veces aludida como la fuente de la vida, es algo bueno. Pero, si se presenta en forma incesante, literalmente puede ahogarnos. El trabajo también es algo bueno. Puede y de hecho debe brindar un gran sentido de valor personal y placer en el logro. Por cierto que proporciona los medios económicos como para sustentar nuestros logros y alegrías en la parte personal de la vida. Sin embargo, al igual que en el caso del río, la presión constante puede desgastarnos, hacernos menos eficaces y provocar que perdamos el equilibrio hasta sentir que nos ahogamos. Pero nada de eso es obligatorio!

Lo que tenemos que hacer en vez es, cada tanto, poner `pie en una isla`.

Salir del río y olvidarnos del trabajo; aliviar la presión. Como resultado, muy pronto recuperaremos nuestras fuerzas y nuestro equilibrio. Para hacerlo no es necesario tomar un vuelo que nos lleve a un atolón exótico, lo cual de todas maneras insumiría demasiado tiempo.  De distintas formas debemos crearnos nuestras propias islitas cada día y cada semana, y así encontraremos que el río, en vez de ser extenuante, resulta por cierto  refrescante.

Personalmente, me hago el propósito varias veces por semana para desayunar o almorzar yo sola, jugar con mi perra y leer mi diario favorito o tal vez un buen libro que me tenga enganchada. Durante ese rato yo estoy afuera del río, incluso si son sólo 20 a 30 minutos. Cuando dispongo de un poquito más de tiempo, por ejemplo una tarde que salgo temprano o un fin de semana, me encanta ir al cine. Es una actividad lo suficientemente atrapante como para desenchufarme de todo lo que sea trabajo, sin que llegue a resultarme demandante ni estresante.

Hace poco una buena amiga me contó de la isla en la que cada tanto desembarca. Las dos trabajamos mucho juntas en una época, así que estoy muy familiarizada con su fuerte ética laboral. Ella dirige su propio negocio, en el que su trabajo no sólo fluye constantemente sino que a menudo rebalsa. Desde chica le fascinaba la habilidad de su madre para pintar paisajes. Siempre anheló poder aportar arte a su vida también, pero nunca se tomó el tiempo como para dedicarse en forma significativa.

Hace unos seis meses, mientras iba de compras, vio a un artista que estaba haciendo una demostración. Le impresionó su trabajo, y se inscribió para una clase semanal de dos horas que el artista impartía temprano por la noche. Cuando le pregunté por la experiencia me contestó: `Me encanta.  Es lo que más espero toda la semana`. Sus habilidades han progresado sustancialmente, y ahora está planeando hacer una exhibición de su propio trabajo para fines de este año. Lo más importante es que se creó un puente que la lleva a una isla que es su clase de arte, además de algunas noches y fines de semana en los que pinta en su propia casa. Toma distancia así de las presiones de la vida laboral y hogareña. La isla la alivia, le carga las pilas y la capacita para desempeñarse aun mejor cuando vuelve al río. Es una recompensa extra y una motivación para querer estar en ese río. `Me merezco este placer`.

Una palabra de advertencia. Su isla debe ser saludable; debe vigorizarlo y fortalecerlo, debe hacer de usted una mejor persona. Con frecuencia, debido a que no nos damos permiso para salir conscientemente del río y hacer algo sólo por placer, sin darnos cuenta caemos en `evasiones` que involucran excesos, tal vez de comida o de alcohol. Pues bien; a mí me encanta la buena mesa y un rico vinito, pero usted y yo sabemos que el exceso  drena nuestras energías en vez de recargarlas. 

Recuerde que la respuesta no está en añorar o anhelar que el río baje o deje de fluir. Tampoco está en buscar un río diferente, todos los ríos fluyen.  El tema está en entender y VALORAR la necesidad de anclar en una isla con regularidad.

De manera que dése a usted mismo el permiso de tomarse esos descansos en la isla que le resulten saludables y le den fuerzas como para volver mejor y más vigorizado a la corriente del río. Hacer ejercicio físico con regularidad es un gran escape y libera maravillosas endorfinas. Plante una rosa o una orquídea. Empiece ese hobby o persiga ese interés que ha dejado pasar o nunca pudo emprender. Y, cuando lo haga, no se preocupe ni piense jamás en el trabajo. Usted y su trabajo saldrán beneficiados.

El disfrutar las islas hará que disfrute también el río. Se lo merece!!... y mejorará su carrera!

La Lic. Cristina Mejías es Socióloga. Graduada en la Universidad Católica Argentina, ha tomado múltiples cursos de especialización empresaria en universidades europeas y norteamericanas. Ha dedicado su vida a la temática de los recursos humanos. Orgullosamente, destaca su certificación en Coaching Ejecutivo obtenida en 2005, en el College of Executive Coaching. Cristina introdujo en Latinoamérica el concepto y la tecnología de outplacement; fue representante del área Latinoamericana en la Asociación Mundial de Profesionales en Career Management y es desde 1994 miembro de la Academia Internacional de dicha especialidad. También desde el mismo año es miembro activo de la International Association of Corporate & Professional Recruiters, Inc. y de la Society for Human Resource Management, entre otras instituciones internacionales nucleantes de profesionales en Recursos Humanos. Su consultora (CM Sociología de Empresa) es miembro de E.M.A. Partners International (network de head-hunters) y corresponsal de Right Management Consultants, empresa líder en servicios de apoyo al cambio empresario y la transición de carrera.

Cristina Mejias es frecuente conferenciante invitada por entidades nacionales e internacionales, y expositora en Congresos Mundiales.  Autora de varios best sellers: `EL SILLÓN VACÍO`, en el 2000 revisado con el título `LOS TALENTOS DEL SIGLO XXI` (Planeta); `ENTRE UD. Y YO` (misma editorial), primera obra de autoayuda en la problemática del Marketing Personal, así como `CLAVES PARA BUSCADORES DE EMPLEO` (Aguilar). En 1999 publicó `LOS GERENTES DEL 2000` (Planeta), obra que fue ampliada y actualizada en el 2001 bajo el título `AUTOGERENCIE SU CARRERA`. En el 2004 editó un nuevo libro, esta vez sobre la problemática del cambio, titulado `ENTRE AYER Y HOY`.



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